Sunday 14 march 7 14 /03 /Mar 14:44

 

III. PRIMER EJE TEMÁTICO.

La sociología clásica.

Las desigualdades sociales: Carlos Marx.

El individualismo metodológico: Max Weber.

El problema del orden social: Èmile Durkheim.

 

A. Cómo surge la  sociología.

La sociología es una disciplina científica de reciente aparición, ya que data de la segunda mitad del SXIX. Surge en la época en que aparecen todas las ciencias sociales, que es también la época de la gran revolución científica en biología y técnica en medicina y enfermería.

Es cierto que antes del SXIX existían enfermeros: en efecto, se cuidaba a los enfermos; también existía una medicina y cirugías por elementales y extrañas que nos resulten hoy y, como hemos visto, existían reflexiones acerca de la sociedad y el gobierno. Pero la gran revolución biológica que se dio después de Darwin, y la revolución en medicina que tuvieron la teoría microbiana de la enfermedad, por Pasteur, el desarrollo de anestésicos, el descubrimiento de la vacuna antivariólica por Jenner,  etc. Florence Nightingale crea para esta época la profesión de enfermería, como resultado de la necesidad de profesionalizar el cuidado de personas enfermas. Y aunque ella misma era bastante renuente a aceptar la revolución en biología y en medicina que representaban las vacunas y la antisepsia,  la sociedad de la época exigía una mejora respecto de esta tarea. Y ello por razones sociales.

En efecto, burguesía exigía mejores condiciones de vida, ya que podía pagarlas, y entre estas condiciones estaba el mejor cuidado a los enfermos. Si las ciencias y la tecnología de la época producían máquinas y todo tipo de artefactos que mejoraban la calidad de vida, era lógico pensar que también prometían avances en medicina. La ideología del  progreso prometía superar el dolor y la enfermedad, y los  medios técnicos de la época exigían mejorar la preparación de los enfermeros.

Para los trabajadores, el problema era otro, había que devolverlos al trabajo lo antes posible, la necesidad de acumulación de capital hacía inconveniente la existencia de trabajadores inactivos. Por lo tanto se necesitaban mejores métodos terapéuticos que solucionaran los problemas de los trabajadores y los pusieran en condiciones de producir.

Vemos así como aparecen en la sociedad occidental simultáneamente, a lo largo del SXIX, la industrialización, las ciencias sociales, la revolución biológica de Darwin y la revolución en medicina y en enfermería que daría una nueva forma a la sociedad humana.

B. La sociología clásica.

La sociología procura el estudio científico de las sociedades. Para ello se vale de una serie de paradigmas teóricos, modelos metodológicos y herramientas técnicas que fueron elaboradas a lo largo de su historia. La sociología no puede separarse del estudio de la historia puesto que toda sociedad tiene una conformación actual producto de las situaciones por las que atravesó en el pasado, es decir que toda sociedad es en parte producto de su propia historia.   Por lo tanto es inevitable estudiar a las sociedades desde la historia.

Cualquier sistema, que forme parte de una sociedad, como el sistema de salud, por ejemplo, es un reflejo fiel de la sociedad que lo engendra y a su vez de la historia vivida. Ningún sistema de atención a las enfermedades, eufemísticamente llamado sistema de salud, deja de reflejar el estado de los conocimientos,  las prácticas habituales de producción, los mecanismos de reproducción biológica e ideológica, y por último la cultura toda de la sociedad en la que existe.

 Es por estas razones que vamos a hacer un breve recorrido por la historia de las ciencias sociales antes de la creación de las corrientes más importantes de la sociología clásica en la segunda mitad del Siglo XIX.

Generalmente se considera que la cultura occidental nace con la filosofía griega clásica de los siglos IV y III antes de Cristo. Sin embargo, en el caso de las ciencias sociales, las reflexiones de los filósofos griegos no pasaron de justificaciones morales del sentido común, desprovistas de cualquier esbozo crítico.

Platón, en “La República”,  sólo señala las condiciones que a su juicio debía cumplir una sociedad para ser una república ideal, utopía totalmente ajena a la sociedad de la época y a cualquier sociedad posible.

Aristóteles, en “La Política” reflexiona acerca de la sociedad en la que vivió, pero más que nada justifica esa sociedad sin intentar ninguna nota que trascienda el simple sentido común y ni siquiera trascienda el pensamiento diario del griego medio  de clase alta.

Durante la Edad Media (Siglos V al XV) las reflexiones sociológicas fueron siempre una justificación del orden social medieval, destacando el papel que le correspondía a la Iglesia, dado que los hombres letrados y los pensadores eran siempre sacerdotes y monjes. Por lo tanto, las reflexiones de la Patrística, en especial San Agustín, obispo de Ipona; así como de los monjes medievales y posteriormente de la Escolástica, en la que se destaca Santo Tomás de Aquino,  tienen que ver con ideas de orden moral, con aquello que “debe ser” y con la justificación del orden social donde la Iglesia Católica ocupa un lugar destacado, más que con un pensamiento orientado a “lo que es”.  Es decir a lo que realmente sucede y por qué sucede en la sociedad.

Niccolò Machiavelli (1469 - 1527) es considerado generalmente como el verdadero iniciador de las ciencias sociales. Su gran revolución fue describir la sociedad y la política de la época tal y como él las veía desde su puesto de funcionario de la República de Florencia. Él ocupaba un lugar importante en la cancillería florentina, y desde ese lugar es desde dónde escribe “Il Principe”. En esta obra trata de la forma en que se obtiene y se mantiene el poder, sin hacer concesiones de tipo moral, sino más bien observando lo que hacían los gobernantes exitosos de su época y los errores de aquellos que habían fracasado.

Thomas Hobbes (15881679) fue un filósofo político inglés, escribió Leviathan (1651).

En esta obra Hobbes introduce la idea de un hombre natural y uno social, ambos extremos se excluyen, idea que hasta hoy se puede encontrar en el discurso diario y en los escritos y trabajos de muchísimos cientistas sociales. En estado de naturaleza el hombre vive en continua competencia y lucha con otros hombres por los recursos. Esta situación no podía ser duradera, por lo que los hombres aceptan vivir en sociedad, pero para hacerlo tienen que aceptar la autoridad de un monstruo (Leviatán) engendrado por ellos mismos, que le quita libertad pero le asegura la supervivencia en grupo.

John Locke (1632 - 1704) es considerado el padre del liberalismo moderno. Propone que la soberanía emana del pueblo, que el Estado debe proteger los derechos (de propiedad y libertad individuales) de los ciudadanos y que, anticipándose a Montesquieu, el poder legislativo y el judicial han de estar separados. Así, el rey está sometido a las leyes.

Al Estado le confiere funciones de decisión en controversias entre los individuos, en el contexto de la pluralidad y la tolerancia, puesto que se dan diversidad de opiniones e intereses entre los hombres, fruto de las distintas vías individuales de búsqueda de la felicidad, por lo que el desacuerdo y el conflicto son inevitables.

Respecto a la religión, piensa que ésta y la moral son independientes, como independientes deben ser la Iglesia y el Estado, y éste último ha de ser tolerante en materia de religión, según se desprende de sus dos Tratados sobre el gobierno civil de 1690

Jean-Jacques Rousseau (1712 - 1778) Con él volvemos a la antítesis entre naturaleza y cultura.

Hay creación de una nueva naturaleza en el hombre, lo que permite a éste superar la contradicción, inherente al estado social, entre sus inclinaciones individuales y sus deberes colectivos. Esta es la primera y capital invención de Rousseau. Tiene como pivote la concepción misma del soberano, de la soberanía y de la ley que el autor hace derivar del contrato social.

Rousseau se ve conducido, por esta vía, a una distinción radical, y que desde el ángulo que él lo presenta, es sólo suya, entre el soberano y el gobierno.

La obligación social no puede estar fundada legítimamente en la fuerza. No hay derecho del más fuerte. El único fundamento legítimo de la obligación se encuentra en la convención establecida entre todos los miembros del cuerpo que se trata de constituir en sociedad, y cada uno de los cuales contrata "por decirlo así consigo mismo", no ligándose, en suma, más que a su propia voluntad. Todo deriva del libre compromiso del que se obliga. El pacto social no puede ser legítimo más que cuando nace del consentimiento obligadamente unánime y en favor de la comunidad, cada uno se compromete hacia todos, dándose a todos, no se da a nadie. Cada uno adquiere sobre cualquier otro exactamente el mismo derecho que le cede sobre sí mismo.

Cada contratante está ligado, sin estar, sin embargo, "sujeto" a nadie, porque cada uno, uniéndose a todos, no obedece, sin embargo, más que así mismo y queda tan libre como antes.

La libertad está a salvo. Pero la obediencia, sin la cual no hay cuerpo político también lo está. El pueblo en la democracia, es, en ciertos aspectos, el monarca; en otros es el súbdito. No puede ser monarca más que por su sufragio, que son sus voluntades. Cada miembro del cuerpo político es a la vez ciudadano y súbdito, ciudadano miembro del soberano, en tanto que participa en la actividad del cuerpo político. Súbdito en tanto que obedece a las leyes votadas por éste cuerpo político, por éste soberano del cual es miembro.

Auguste Comte, (1798 - 1857). Se le considera creador del positivismo y de la disciplina de la sociología aunque hay varios sociólogos que solo le atribuyen haberle puesto el nombre.

Comte había vivido las grandes conmociones de la Revolución Francesa y de las campañas de conquista Napoleónicas. En consecuencia se plantea el problema del orden social. Pero el orden debe ser tal que permita los cambios, en forma armoniosa  y gradual, pues de lo contrario, la contención y represión de estos cambios terminará con un período de convulsiones como la Revolución Francesa de 1789. Por lo tanto, las divisas del positivismo serán, orden y progreso. (Incidentalmente: esta divisa está en la bandera del Brasil.)

Comte vio dos leyes universales en la actividad de todas las ciencias, la "Ley de los tres estadios" y la "Ley enciclopédica". Combinando estas leyes, Comte desarrolló una clasificación sistemática y jerárquica de todas las ciencias, inclusive la física inorgánica (astronomía, geología y química) y la física orgánica (biología) y, por primera vez, la física social posteriormente renombrada "sociología".

Esta idea de una ciencia especial centrada en lo social fue prominente en el siglo XIX y no únicamente para Comte. La ambición -algunos dirían grandiosidad- con la que Comte la concibió fue, sin embargo, extraordinaria.

Comte vio esta nueva ciencia, la sociología, como la última y la más grande de todas las ciencias, una ciencia que incluiría todas las ciencias las cuales integrarían y relacionarían sus hallazgos en un todo cohesionado.

Aunque fue influyente durante su vida y durante algún tiempo después, el trabajo de Comte cayó rápidamente en el descrédito. Comte acuño el término "sociología" y se le considera generalmente como el primer sociólogo. Su énfasis en la interconectividad de los elementos sociales lo convirtió en un precursor del funcionalismo moderno.

Positivismo es una epistemología, que surge a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Augusto Comte y del británico John Stuart Mill.

Esta epistemología surge como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución Francesa, lo que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como problema de estudio científico.

Esta epistemología tiene como características diferenciadoras la defensa de un monismo metodológico, específicamente el método de estudio de las ciencias físico-naturales. A su vez, el objetivo del conocimiento para el positivismo es explicar causalmente los fenómenos por medio de leyes generales y universales, lo que lleva a que considere a la razón como mero medio para otros fines (razón instrumental). La forma que tiene de conocer es inductiva, despreciando la creación de teorías, a partir de principios que no han sido percibidos objetivamente.

Como reacción a la epistemología positivista, surge principalmente en Alemania la epistemología hermenéutica. Entre las críticas que se le hacen al positivismo es la incapacidad que posee el método de las ciencias físico-naturales, para conocer sus objetos de estudio (la sociedad, el hombre, la cultura) los cuales tendrían propiedades como la intencionalidad, la auto-reflexibidad y la creación de significado, que serían dejados de lado por la epistemología positivista. A su vez, dentro de la hermenéutica, cabría una crítica a la búsqueda de leyes generales y universales, pues deja de lado necesariamente los elementos que no pueden ser generalizados. Así, algunos hermeneutas defienden un conocimiento ideográfico (de conocimientos más precisos, pero menos generalizables), que uno nomotético (de leyes generales). Finalmente, desde la hermenéutica, se planteó la necesidad de conocer las causas internas de los fenómenos, cuestión que se alejaba de la explicación externa de los fenómenos. Así en vez de buscar la explicación, los hermenéutas buscan la comprensión de los fenómenos.

Durante el siglo XX, a partir de los estudios de Bertrand Russell y otros, el filósofo Ludwig Wittgenstein elabora el texto Tractatus Logico-Philosophicus, que sirve de inspiración para el surgimiento del Círculo de Viena, grupo de intelectuales, que tuvieron como objetivo el alejar definitivamente a la filosofía de la metafísica, a partir del desarrollo de la lógica de Russell. Aquí surge el positivismo o empirismo lógico, que busca cimentar ya sea lógica o empíricamente todo lo que se dice desde la filosofía y la ciencia.

Hasta aquí los inicios de las ciencias sociales. A partir de ahora entraremos directamente en las principales corrientes de pensamiento científico, junto con la constitución de la sociología como disciplina científica independiente.

 

C. El problema del orden social: Èmile Durkheim.

Emile Durkheim (18581917). Uno de los fundadores de la sociología moderna, junto a Max Weber. Fundador de la primera revista dedicada a las ciencias sociales, el Année Sociologique, con el cual también se identifica al grupo de estudiosos que desarrolló su programa de investigación sociológica.

La teoría de la división social del trabajo

En su tesis doctoral publicada en 1893, Durkheim considera el problema de la solidaridad social. Su estudio se basó en la distinción de dos formas de solidaridad. Pero primero deberíamos saber que la solidaridad es considerada, para el autor, un hecho moral, por lo tanto , sin la posibilidad de aparecer positivamente, como un hecho externo, debe buscarse algún fenómeno que tenga esa existencia exterior, que sea tangible y positivo: que represente o indique a ese elemento moral. Encuentra esas condiciones en las formas de la pena y éstas aparecen en las formas del derecho. La pena represiva, expresada en el derecho penal, aparece en aquellas sociedades con fuertes estados de conciencia colectiva, para las cuales el crimen es una ofensa a toda la sociedad. Es por eso que se hace necesaria una dura pena. Esta característica se da en las sociedades primitivas. En cambio, en las sociedades modernas, se encuentra instalada la pena restitutiva, aquella que pretende volver las cosas al estado anterior a aquel en que fue cometido el crimen. La ofensa no se comete contra toda la sociedad, sino que es un problema entre las partes. En las sociedades modernas existen las formas de derecho civil, de la familia, del comercio. Los hombres, al nacer distintos entre sí, son diferentes, es por eso que existe gran división del trabajo social.

En las sociedades primitivas, la solidaridad surge de la conciencia colectiva y la denomina solidaridad mecánica: la identificación con un grupo social se produce por las condiciones de igualdad, está en boga la idea de comunidad en tanto los individuos tienen "cosas en común", que producen un fuerte compromiso. En cuanto a la división del trabajo, no hay especialización, pero sí ascenso (Durkheim da dos ejemplos de sociedades primitivas en un contexto moderno: la Iglesia y el Ejército, fuertemente verticalistas ambas). En las sociedades modernas, esa conciencia colectiva es más débil y la solidaridad que existe en ellas es Orgánica, dado que surge de las diferencias producidas por la división social del trabajo, que es en general la respuesta que el siglo XIX da a la pregunta sobre el origen de todo hecho social. La solidaridad es, más particularmente, por necesidad en este tipo de sociedades, en las que las pasiones son reemplazadas por los intereses.

En esta obra aparece la primera formulación de una categoría que se instala firmemente en el pensamiento de Durkheim: La anomia. Cuando comienza a analizar el funcionamiento de las sociedades complejas, ( o modernas ) se encuentra con dicha clasificación, entendiendo la anomia como una carencia de solidaridad social, dado que las relaciones con los órganos no están reglamentadas dado el desajuste originado por la permanente modernización. Particularmente, Durkheim encuentra en el contrato social un factor de anomia, ya que no garantiza el orden.

La anomia, será tratada en su obra "El Suicidio", donde encuentra que el suicidio anómico se da por una repentina ruptura del equilibrio social.

Método de estudio de los hechos sociales

Durkheim propone el estudio de los hechos sociales como realidades existentes o cosas materiales, estableciendo tres reglas básicas.

La primera regla, menciona lo necesario de desechar todas las ideas preconcebidas, utilizando sólo aquellos criterios y conceptos construidos científicamente. El sociólogo debe aislarse de sus creencias político-religiosas, porque podrían influir sobre los hechos sociales que se estudian.

La segunda regla trata sobre la definición del hecho social a estudiar, definiéndolo previamente, segmentándolo. Tras la definición, se procede a la búsqueda y recopilación de datos acordes al caso estudiado, que permitan llegar a la elaboración de conclusiones.

Por último, la tercera regla, menciona que sólo se debe tener en cuenta a aquellos caracteres que tienen un grado de objetividad propio del hecho social. El sociólogo debe alejarse de las sensaciones de carácter subjetivo.

Idea de "Estructura"

Para Durkheim, la sociedad está estructurada alrededor de un conjunto de pilares que se manifiestan a través de expresiones. Se acerca así al Dios de Spinoza tal como fue tomado posteriormente por el estructuralismo, que encuentra así en este autor antecedentes y fundamentos. No obstante, no se debe confundir este concepto con la caracterización que Durkheim hace de Dios y las religiones, que, tal como figura en Las formas elementales de la vida religiosa, describe a las creencias religiosas expresadas en ritos, simbologías, emblemas o ideas abstractas como representaciones elaboradas por la sociedad para afirmar su sentido, su objetivo como tal. Las creencias se evidencian al padre de la sociología clásica como indispensables para la reproducción de la sociedad, en tanto acarrean una moral (de este modo, al hablar de creencias nos encontramos expuestos al factor subjetivista en el pensamiento de Durkheim, ya que para hacer efectivo el fin de los lazos sociales es necesario que los componentes de la sociedad se apropien de las creencias internalizadas y actúen conforme a ellas).

Así, la idea de Dios proviene del hombre, aunque su manifestación como sustancia sea spinoziana, (expresa sus atributos pero no crea).

Idea de "función"

Tomada de Spencer, y en estrecha relación con el concepto de "estructura", la idea de función la lleva implícita: dada una sociedad estrucurada en torno a un sistema, en él cada individuo cumple funciones o roles, es decir, un conjunto de obligaciones definidas antes de que su concreción llegue a darse. Esta idea constituye un legado importantísimo para el funcionalismo y el pensamiento norteamericano en general.

Según la visión durkheimiana, el Estado se define por las funciones que cumple, que deben ser limitadas, ya que no tiene que manejar los lazos sociales ni la conciencia colectiva. El Estado es un tipo de conciencia colectiva, pero no la concentra toda: es un órgano de pensamiento social, y su función específica es elaborar ciertas representaciones sociales para dirigir la conducta colectiva.

Ante el creciente desarrollo del marxismo en su época, que veía a la existencia de conflictos como propia de la sociedad y del autodespliegue de la historia, es decir, como factor necesario para el progreso, Durkheim entendía a los conflictos como anomalías dentro del avance hacia el orden y el progreso, dos ideas centrales en las concepciones de la sociedad de aquella época.

 

Las desigualdades sociales: Carlos Marx.

 

Karl Heinrich Marx (1818 – 1883 ), filósofo, historiador, sociólogo, economista y pensador socialista alemán. Padre ideológico del Comunismo y de otras variantes del Socialismo, por lo que es una figura clave para entender la historia social y política de los siglos XIX y XX.

Testigo y víctima de la primera gran crisis del capitalismo (década de 1830 del siglo XIX) y de las revoluciones de 1848, Marx se propuso desarrollar una teoría económica capaz de aportar explicaciones a la crisis, pero a la vez de interpelar al proletariado a participar en ella activamente para producir un cambio revolucionario.

La vasta obra de Marx ha sido leída de distintas formas. En ella se incluyen obras de teoría y crítica económica, polémicas filosóficas, manifiestos de organizaciones políticas, cuadernos de trabajo y artículos periodísticos sobre la actualidad del siglo XIX. Muchas de sus obras las escribió junto con Engels. Los principales temas sobre los que trabajó Marx fueron la crítica filosófica, la crítica política y la crítica de la economía política.

Algunos autores pretendieron integrar la obra de Marx y Engels en un sistema filosófico, el marxismo, articulado en torno a un método filosófico llamado materialismo dialéctico. Los principios del análisis marxista de la realidad también han sido sistematizados en el llamado materialismo histórico y la economía marxista. Del materialismo histórico, que sitúa la lucha de clases en el centro del análisis, se han servido numerosos científicos sociales del siglo XX: historiadores, sociólogos, antropólogos, teóricos del arte, etc. También ha sido muy influyente su teoría de la alienación.

Otros autores, entre los que destaca Louis Althusser, argumentan que los escritos de Marx no forman un todo coherente, sino que el propio autor, al desarrollar sus reflexiones críticas sobre la economía política durante la década de 1850, se desembarazó de su propia conciencia filosófica anterior y comenzó a trabajar científicamente. Desde esta perspectiva no existiría una ciencia marxista, sino un científico, Karl Marx, que fue un pionero en la comprensión de los mecanismos fundamentales que rigen el funcionamiento de la sociedad moderna, en especial con su reelaboración de la teoría del valor, y cuya obra cumbre fue El Capital.

Las obras de Marx han inspirado a numerosas organizaciones políticas comprometidas en superar el capitalismo. Por una parte, habría que señalar la interpretación que han realizado leninistas, trotskistas y maoístas, partidarios de que una vanguardia del proletariado se haga con el poder a través de la fuerza, para así avanzar hacia el socialismo.

Por otra, la que realiza la socialdemocracia, en sus orígenes contraria a la táctica revolucionaria y partidaria de avanzar hacia el socialismo a través de progresivas reformas parlamentarias (hay que decir que la mayoría de partidos socialdemócratas han ido poco a poco reformando sus planteamientos, hasta aceptar la economía de mercado). Otros teóricos, como los del comunismo consejista son partidarios de la toma del poder por parte de la clase obrera autoorganizada y no por parte de un partido.

E. El individualismo metodológico: Max Weber.

Maximilian Weber (1864 - 1920) fue un economista, político y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno, antipositivista, de la sociología y la administración pública. Sus trabajos más importantes se relacionan con la sociología de la religión y el gobierno, pero también escribió mucho en el campo de la economía. Su obra más reconocida es el ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo, que fue el inicio de un trabajo sobre la sociología de la religión. Weber argumentó que la religión fue uno de los aspectos más importantes que influyeron en las diferencias en el desarrollo de las culturas occidental y oriental. En otra de sus obras famosas, La política como vocación, Weber definió el Estado como una entidad que posee un monopolio en el uso legítimo de la fuerza, una definición que fue fundamental en el estudio de la ciencia política moderna en Occidente. Su teoría fue ampliamente conocida a posteriori como la Tesis de Weber.

La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo

El ensayo de Weber, La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, es su obra más conocida. Se dice que este trabajo no debería ser visto como un estudio detallado del protestantismo, sino como una introducción a obras posteriores de Weber, en especial a sus estudios de la interacción entre varias ideologías religiosas y comportamientos económicos.

En La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, Weber presenta la tesis de que la ética y las ideas puritanas influyeron en el desarrollo del capitalismo. La devoción religiosa es usualmente acompañada de rechazo a los asuntos mundanos, incluyendo la búsqueda de una mejor posición económica. ¿Por qué no es éste el caso del protestantismo? Weber se refiere a esta paradoja en su ensayo.

Define al "espíritu del capitalismo" como las ideas y hábitos que favorecen la búsqueda racional de ganancias económicas. Weber señala que tal espíritu no existe solamente en la cultura occidental, cuando lo consideramos una actitud presente en los individuos ya que también hay que tomar en cuenta que estos individuos – empresarios heroicos, como él los llama – no podrían, por sí solos, establecer un nuevo orden económico (capitalismo). Entre las tendencias identificadas por Weber estaban la ambición de ganancias con un mínimo esfuerzo, la idea de que el trabajo es una maldición y una carga que debe evitarse, especialmente cuando las ganancias de éste exceden lo que es necesario para una vida modesta. "Para que una forma de vida bien adaptada a las peculiaridades del capitalismo", escribió Weber, "pueda superar a otras, debe originarse en algún lugar, y no solo en individuos aislados, sino como una forma de vida común a grupos enteros de personas".

Después de definir al espíritu del capitalismo, Weber argumenta que hay muchas razones para buscar sus orígenes en las ideas religiosas de la Reforma. Muchos observadores, tales como William Petty, Montesquieu, Henry Thomas Buckle, John Keats, y otros han comentado la afinidad entre el protestantismo y el desarrollo del espíritu comercial.

Weber mostró que algunos tipos de protestantismo favorecían la búsqueda racional del beneficio económico y actividades mundanas que han tenido un significado espiritual y moral positivo. No era el objetivo de esas ideas religiosas, sino más bien un producto - la lógica inherente de dichas doctrinas y los consejos derivados directa o indirectamente, promovían la planificación y auto-negación de la búsqueda de un beneficio económico.

Weber indicó que la razón del abandono a su investigación sobre el protestantismo fue que su colega Ernst Troeltsch, un teólogo profesional, había comenzado a trabajar en el libro Las enseñanzas sociales de las iglesias y sectas cristianas. Otra causa de la decisión de Weber fue que ese ensayo proporcionaba la perspectiva para una amplia comparación entre religión y sociedad, la cual continuó en sus obras posteriores.

La frase "ética en el trabajo", utilizada en comentarios actuales se deriva de la "ética protestante" discutida por Weber. Fue adoptada cuando la idea de la ética protestante fue generalizada para adaptarse a los japoneses, judíos y otros no-cristianos.

Lo más interesante de Max Weber es, a mi juicio, que toda su obra se fundamenta en debatir y negar las ideas de Carl Marx.

En efecto: dónde Marx ve la lucha por satisfacer las necesidades materiales como motor de la historia, Weber situará a las creencias religiosas; dónde Marx piensa en los proletarios como alienados del producto de su trabajo, Weber ve al hombre como autor de su éxito, dónde Marx entiende la existencia de masas que son obligadas por el sistema capitalista a trabajar para los capitalistas, Weber verá al hombre que trabaja por amor a Dios a su familia, austero y ahorrativo. Por otro lado, Marx entiende al empresariado capitalista como una clase social en búsqueda constante de acumular más y más capital mientras que Weber dirá que la acumulación se debe al ahorro y al esfuerzo.

Si el ser humano no está constreñido y obligado por la sociedad  en la que vive, si su conducta no es determinada por su posición de clase, su nivel educativo, las fuerzas represivas violentas del Estado, etc; entonces es libre de decidir sus acciones de acuerdo a los objetivos que él se proponga.

En este sentido, Weber reconoce distintos fines en el humano. Su acción puede estar orientada por fines racionales –acción racional con arreglo a fines- o por valores éticos –acción racional con arreglo a valores- o por la tradición y las costumbres de la sociedad en la que vive –acción tradicional-.

Weber re-introduce dentro de las ciencias el problema aristotélico de la causa final, que había sido desterrado por toda filosofía de la ciencia mecanicista desde galileo en adelante. En efecto, Aristóteles (Siglo IV a. c.) reconocía cuatro causas: 1. material; la materia de la que estuviera hecho un objeto causaba determinadas consecuencias; 2. formal; la forma de lo objetos era causa de distintos fenómenos; 3. mecánica o causa eficiente,  la causa es anterior al hecho y lo determina y por último: 4. final, la causa era posterior al hecho y éste era producido por la necesidad de acceder a determinados fines. Ésta última causa fue desechada por la ciencia moderna desde el S XVI en adelante. Las cosas no podían estar causadas por un fin. Sin embargo Weber re-introduce la causa final en la sociología, con lo cual crea una nueva forma de hacer ciencia social.

Por otro lado, la sociología de Weber toma al individuo, no las clases, los grupos o las sociedades como unidad de análisis y estudio, de esta forma no busca “explicar” los hechos sociales, como Durkheim, sino “comprender” las motivaciones (racionales con arreglo a fines) de la acción individual puesto que ésta es el origen de la acción colectiva.

Conclusión.

Tenemos de explicadas las tres grandes corrientes de pensamiento de la Sociología clásica. Desde entonces los investigadores intentaron desarrollar y continuar cada uno de estos corpus teóricos, superar sus críticas y debilidades y profundizar su aplicación. 

En los últimos veinte años, en consonancia con el surgimiento de la globalización, del neoliberalismo como pensamiento único, de la caída de la Unión Soviética y con ella del marxismo como escuela científica y el auge de las corrientes weberianas en sociología, dos grandes pensadores, Pierre Bordieu – sociólogo – y Jürgen Habermas – filósofo social – han procurado crear sistemas que superen la dicotomías y engloben individualismo con determinismo grupal, causas finales con causas mecánicas, etc.  

F. Superando a los clásicos: La teoría de los campos: Pierre Bourdieu.

Bourdieu (1930 - 2002) fue un sociólogo francés, uno de los más conocidos e influyentes del siglo XX. Estudió filosofía en París en la École Normale Supérieure. Durante 1958 a 1960 realizó su trabajo de investigación en Argelia, donde comenzó a construir las bases de su reputación en el campo de la sociología.

Fue uno de los sociólogos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Sus aportaciones son de gran relevancia tanto en teoría social como en sociología empírica, especialmente en la sociología de la cultura, de la educación y de los estilos de vida.

Su teoría destaca por ser un intento de superar la dualidad tradicional en sociología entre las estructuras sociales y el objetivismo ("fisicalismo" POR EJ. En Durkheim) por un lado, frente a la acción social y el subjetivismo (hermeneútica, POR EJ. En Weber.) por otro lado. Para ello se dota de dos conceptos nuevos, el habitus y el campo, así como reinventa uno ya establecido, el capital.

Por habitus entiende las formas de obrar, pensar y sentir que están originadas por la posición que una persona ocupa en la estructura social. (Cultura en el sentido antropológico del término). En cuanto al campo, es el espacio social que se crea en torno a la valoración de hechos sociales tales como el arte, la ciencia, la religión, la política... Esos espacios están ocupados por agentes con distintos habitus, y con capitales distintos, que compiten tanto por los recursos materiales como simbólicos del campo. Estos capitales, aparte del capital económico, están formados por el capital cultural, el capital social, y por cualquier tipo de capital que sea percibido como "natural", forma ésta del capital que denomina capital simbólico. Los agentes, con el habitus que es propio dada su posición social, y con los recursos de que disponen, "juegan" en los distintos campos sociales, y en este juego contribuyen a reproducir y transformar la estructura social. La obra en la que presenta de forma más sistemática su teoría es "El sentido práctico"

En su trabajo empírico destaca especialmente toda su labor de crítica de la cultura, mostrando que la distinción cultural no es más que una forma encubierta de dominación, a la que denominó complicidad ontólogica entre el campo y el habitus. Esta crítica no le lleva al cinismo ante las manifestaciones de la alta cultura, sino a considerar que todos deberían tener igual acceso a la misma.

Su papel como intelectual cobró plena vigencia a partir de la segunda mitad de los 90 en Francia, siendo sus declaraciones objeto de viva polémica, por mantener posiciones muy críticas tanto con respecto a los medios de comunicación (véase "Sobre la televisión") como con respecto a la política en general. Propuso y fue fundador del parlamento de los escritores, una asociación pensada para dar a los intelectuales mayor autonomía sobre su trabajo, y de esta forma poder criticar y controlar al poder al margen de sus medios de difusión de la cultura.

Bibliografía:

Marx, Karl. “El Capital” TOMO I, Buenos Aires, FCE. Cap.  IV y V. Varias ediciones.

 

 

Más, Gloria et-al. “La sociedad pensada”  Gral. Roca. Publifadecs. Varias ediciones.

Portantiero, Juan Carlos, “La sociología clásica, Durkheim y Weber” Buenos Aires. CEAL. 1975.

Sampayo, Horacio: Ficha de Cátedra.  

Autoevaluación.

¿Cuáles fueron los aportes de Nicolás Maquiavello a las ciencias sociales?

¿Quiénes y cuándo  dejan de pensar en la sociedad tradicional para buscar  explicaciones alternativas a ésta?

¿Cuáles fueron los principales aportes de Émile Durkheim a la sociología?

¿Cómo pensaba Durkheim a los hechos sociales?

Para Durkheim, los actos individuales: ¿eran libres?

Desde dónde mira Durkheim a los hechos sociales.

Qué son y qué papel tienen para Durkheim las corporaciones.

¿Desde qué punto de vista considera Weber la acción social?

¿Qué son y qué papel juegan las acciones racionales con arreglo a fines?

¿Qué es para Weber la causa final?

 ¿Cuál es en Weber el papel de los “tipos ideales”?

 ¿Por qué la metodología de Weber se conoce como “individualismo metodológico”?

 ¿Cuál es en Marx el papel de la lucha de clases?

 ¿Qué clases sociales se enfrentan en la sociedad capitalista para Marx?

 Caracterice brevemente cada una de las clases sociales en Marx.

  ¿Qué es la plusvalía? ¿De dónde procede?

 

Trabajo Práctico:

Elabore una monografía de unas seis o siete páginas (A4 letra arial 12) explicando las tres corrientes principales de la sociología clásica: a- el materialismo histórico de Carlos Marx.    B- el individualismo metodológico de Weber y las principales diferencias con el anterior y c- el funcionalismo de Durkheim.

Por Horacio Sampayo
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